martes, 25 de noviembre de 2008
lunes, 24 de noviembre de 2008
(DES)CONCIERTO
jueves, 20 de noviembre de 2008
PRIMER LUGAR NARRATIVA

Presentamos el texto ganador en Narrativa del Concurso "Recordando a Gabriela y Pablo
Miedo.
Dedicado a Juan Enrique Salinas Páez, mi hijo.
“Aquí es donde fui golpeado, además fui herido,
tuve miedo, pero no desistí ”.
tuve miedo, pero no desistí ”.
Nikos Kazantzakis
La noche se abrigó de estrellas y trajo susurros que desterraron el tráfico a un exilio de varias horas. Por la calle iba el peligro, como una muerte anónima, dispuesto a derribar a cualquiera que no hubiese acatado la orden .Es el tiempo del apocalipsis, de la injusticia que actúa con plena certeza de triunfar. Es el fatídico toque de queda que trae las horas más amargas de los torturados. La ley de fuga es reina absoluta de la noche y la voz de una mujer, de miles de mujeres, clama para que el violador se aleje, llora para que sus entrañas no sean masacradas y humedecidas por tanta lujuria y maldad. Quizás algún nombre salga con vergüenza y remordimiento de las bocas duramente castigadas.
Es tarde, aprieto el paso y la mano del niño. Hurgo en la semioscuridad. Nadie. Entonces corremos hasta que el olor a neumáticos quemados y la picazón en los ojos me alerta. En ese instante vemos la barricada y a ellos, algunos con metralletas, otros con palas. Despejan el lugar.
Toque de queda. Ha empezado hace poco, un siglo, no sé. Lo único que siento es mi temblor y el de mi hijo. Nos deslizamos pegados a una muralla. Detrás de los árboles escondemos nuestros miedos. Maldigo en silencio haberme quedado hasta el final de la reunión. Sé que no puedo permanecer allí y retrocedo hasta la casa de la señora Elia. Anhelo un milagro, tal vez la puerta esté abierta, busco el picaporte y vislumbro la salvación. Nos zambullimos en el jardín. El perfume de las flores se pierde entre los insultos de ellos y ahí, a pocos metros, veo las botas: “ Y va a caer , y va a caer “ escucho a lo lejos, luego ráfagas de metralleta, carreras, disparos dentro de la cabeza, del corazón, todo mi ser está lleno de estruendo y pasa un segundo, quince minutos, una eternidad. Abrazada a mi hijo espero, esperamos, esperamos. Cuando todo ruido cesa, nos adueñamos de la avenida. Un perro camina lento, el hambre lo alcanzó como saeta mortífera. Nos mira con indiferencia.
Toque de queda. Ha empezado hace poco, un siglo, no sé. Lo único que siento es mi temblor y el de mi hijo. Nos deslizamos pegados a una muralla. Detrás de los árboles escondemos nuestros miedos. Maldigo en silencio haberme quedado hasta el final de la reunión. Sé que no puedo permanecer allí y retrocedo hasta la casa de la señora Elia. Anhelo un milagro, tal vez la puerta esté abierta, busco el picaporte y vislumbro la salvación. Nos zambullimos en el jardín. El perfume de las flores se pierde entre los insultos de ellos y ahí, a pocos metros, veo las botas: “ Y va a caer , y va a caer “ escucho a lo lejos, luego ráfagas de metralleta, carreras, disparos dentro de la cabeza, del corazón, todo mi ser está lleno de estruendo y pasa un segundo, quince minutos, una eternidad. Abrazada a mi hijo espero, esperamos, esperamos. Cuando todo ruido cesa, nos adueñamos de la avenida. Un perro camina lento, el hambre lo alcanzó como saeta mortífera. Nos mira con indiferencia.
Un vehículo se acerca. Instintivamente tomo a Juanito, nos escondemos detrás de un montón de tablas. “ La rueda del tiempo “ se detiene, la sangre sube a la garganta, a mi cabeza, transpiro frío, las piernas tiemblan, un ahogo golpea, derrumba. Miro. Cuatro hombres y lo único que espero es que pasen, se alejen para llegar a la tibieza de nuestra casa y refugiarnos en los brazos de Pedro. El auto avanza punzando con sus luces las casuchas amontonadas en su pobreza y desamparo. El niño no habla, apenas respira. Nuestros ojos están fijos en el peligro que se desliza como una serpiente dispuesta a matar a cualquiera. Pasan millones de años y el vehículo está detenido muy cerca del pasaje donde vivimos. Cuando la desesperación me aturde, ellos se van, desaparecen de mi vista, de mi vida, del cosmos.
Corremos, volamos hasta llegar a la puerta absurdamente abierta. Prendo la luz y casi no puedo creer lo que veo. Las sillas están volcadas, pedazos del espejo esparcidos por el suelo, la cama revuelta, el colchón abierto hace una mueca grotesca. Juanito llora al ver su payaso destrozado.
Creo nadar en un río de témpanos. Busco a Pedro .El desaliento me acorrala, un trueno estalla en el pecho y lloro junto a mi hijo. Olvido su nombre.
La voz del niño me hace reaccionar: - mamita, vámonos – lo miro, respiro profundo.
Una luna miserable alumbra. Abandono la casa, las ilusiones, mi nombre, como si fuesen ataduras. Golpeados y heridos en el alma, nos vamos.
Emilia Páez Salinas
Septiembre 2008
Actualizacion Blog Circuito Literario
Estimados ya esta actualizado nuestro blog "Circuito Literario" con los enlaces del programa radial nº 6 solo deben pichar AQUImiércoles, 19 de noviembre de 2008
REUNION SUSPENDIDA
Se suspende hasta nuevo aviso la reunión del Círculo Literario de Maipú el próximo viernes 21 de noviembre en el Teatro Municipal.
"Synco" la ciencia ficción que se hace hoy en Chile

Amigos y amigas del "Circulo Literario" le paso a presentar a Jorge Baradit M (1969), comunicador visual y escritor, diseñador grafico de 36 años, chileno que escribio “Ygdrasil” y acaba de lanzar su libro "Synco". La verdad es que he quedado con muy pocas palabras en relación al trabajo que ha hecho este escritor joven en el mundo de las letras y la ciencia ficción, he quedado con pocas palabras con su trailler que mostro en el lanzamiento de su libro el recien sabado pasado y con las ideas que proyecta en su libro "Synco". No tengo nada mas que decir, que la mejor ciencia ficción se hace hoy en nuestro pais y lo que mas me hace feliz es que viene de la mano de una generación joven. Mejor ustedes formense su propia opinion. Los invito a visitar el blog de Baradit:
lunes, 17 de noviembre de 2008
INVITACIÓN DE AMANO

Se invita para el día Sábado 22 de Noviembre, al 1° Café Literario organizado por el Colegio Santa María de la Cordillera. La actividad se realizará desde las 18:00 hrs. en el Colegio ya mencionado (Calle Gabriela, paradero 30 de Avenida Vicuña Mackena, línea 4 del metro , estación Sótero del Río)
La actividad contará con la presencia de los escritores:
Carlos Cornejo
Renzo Rosso
Cristian Fox
Ricardo Sánchez Orfo
Renzo Rosso
Cristian Fox
Ricardo Sánchez Orfo
Organiza: Colegio Santa María de la Cordillera y Escritores Independientes de Chile.
Invita y Patrocina: AMANO
domingo, 16 de noviembre de 2008
PRIMER LUGAR POESÍA

Presentamos el texto ganador del Concurso antes referido:
Biografía de una desconocida
Unas pocas líneas no bastan para describir un sueño...
En largas escenas vívidas, ella se ha ido hundiendo en el temor a los recuerdos, porque jamás supo de un amor verdadero.
Un hombre, cuatro hijos, un círculo rutinario; marcada con efímeras pausas de amor, y con desenfrenadas maneras de vivir su propio infierno.
Sintió hambre, al salir el sol, la noche la embriagó con música, se creía de noble estirpe por su nombre de origen inglés, estúpida arribista, jamás tuvo la oportunidad de ser; de amor, ni hablar, fue penetrada con furia animal. (Debía rezar varios padre nuestros al día).
No todo fue tan malo, tuvo momentos de felicidad, no muchos, los hijos fueron una alegría en su vida.
¿Qué tenía entre sus manos? ¿Se había convertido en servidumbre para los hombres?
Unos pesos para alimentarse, vagaba sin rumbo, nada reflejaba su figura frágil ni su hermosa cara. La sífilis terminó con su vida, un ramo de flores en su tumba y la inscripción común.
Nombre desconocido.
(Que se fue al cielo hasta fundirse en las estrellas).
Gladys Salinas
GANADORES CONCURSO "RECORDANDO A GABRIELA Y PABLO"

La siguiente es la nómina de ganadores del concurso:
POESÍA: Primer Lugar, Gladys Salinas Fuentes, por "Biografía de una desconocida"
Segundo Lugar, Yorka Gallegos, por "Des(Concierto)"
Tercer Lugar, Angelina Milla, por "Silencio y miedo"
Primera Mención Honrosa, María Villegas, por "Profesor Manuel Guerrero Ceballos, ¡Presente!"
Segunda Mención Honrosa, Orietta González, por "Ojos en la ciudad" Tercera Mención Honrosa, Patricia Franco, por "En lo principal"
Cuarta Mención Honrosa, Benjamín Zúñiga, por "Milagro de amor".
NARRATIVA: Primer Lugar, Emilia Páez Salinas, por "Miedo"
Segundo Lugar, Palmenia San Martín, por "La dama del balcón"
Tercer Lugar, Medeliz Aguirre, por "La bisabuela"
Primera Mención Honrosa, Sergio Canales, por "Perforación"
Segunda Mención Honrosa, Juana Rubio, por "La perforación" *
Tercera Mención Honrosa, Haydeé Sandoval, por "La número 49"
El jurado estuvo conformado por: Ricardo Lagos, Jorge Pacheco y Enrique Lamas.
Destacamos la presencia a este acto de don Pablo Guíñez.Dentro de lo posible, se publicarán aquí algunos de los textos premiados.
(*) La información fue obtenida por escrito. Podría ser coincidencia o error en los títulos.
jueves, 13 de noviembre de 2008
PREMIACIÓN CONCURSO LITERARIO

Se rectifica la información anterior referente al horario de dicha premiación. Será a las 18.30 horas, en lugar de las 16.30, (como se había indicado por error) el próximo domingo 16 de noviembre, en Guayaquil esquina de Porvenir, en la sede ampliada del Centro Cultural Manuel Guerrero C.
Se invita a todos los participantes en el Concurso, vecinos de Maipú y amigos de la literatura.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
BARUC

Nació en Santiago el año 1941. Inicia su caminar en el mundo de las letras al ingresar al taller de Víctor Vera en el año 1999. Da obtenido diversos reconocimientos literarios, entre los que se destacan: Primer Premio en narrativa los años 1999 y 2000, en el Concurso Recordando a Gabriela y Pablo. Certamen Literario Eusebio Lillo 2000. Cuentos en Movimiento 2001 y 2005. Fondo de las Artes y Eventos Culturales Bicentenario de la I. Municipalidad de Maipú 2006. Sus cuentos han sido incluidos en las antologías: La Jaula, La noche de los calamares, Palabras en tránsito, Cuentos en movimiento, Antología Narrativa de Maipú y Revista Cultural Maipú.
Publicó la novela Payasos de la Muerte, en 2007.
CUENTO
Ernesto, me llamo Ernesto
El horror, ¿Puede ser provocado por un rostro? En verdad que sí, y pude comprobarlo al mirar el mío en ese vidrio del aviso publicitario en la estación de trenes de Temuco. Ese rostro y el cuerpo reflejado, era el de los llamados botados, perdidos, abandonados. De esa subespecie humana con la cabeza de larga melena arremolinada, un rostro cubierto de pelo con una nariz y boca ulcerada por las infecciones. Aminora ese espectáculo grotesco, los ojos, esos ojos implorando por un mendrugo de pan, similares al de un perro que ha sido brutalmente golpeado. El cuerpo cubierto de harapos y bichos de todo tipo viviendo en la fetidez y la mugre. De los labios de ese miserable nació como un quejido lastimero, la pregunta.- ¿Ernesto, eres tú? ¿Adónde has descendido en la degradación humana?- Lloré por largos minutos y el llanto se fue incrementando hasta finalizar en aullidos de dolor, interrumpidos por los bastonazos del guardia, exigiendo que abandonara el andén. Antes de escurrirme en los oscuros pliegues de la noche, busqué en los tarros de basura algunos restos de comida. El hambre despedaza el estomago y el dolor casi siempre es intolerable. Yo sé que es tener hambre. Padecer en silencio, resguardándome de la lluvia y el frio, buscando algo de calor en los perros vagos que duermen junto a mí. Pobre Ernesto, hace muy poco tiempo que eras otro. Un señor muy respetado. El ingeniero en jefe de la empresa. El padre, esposo, amigo, envidiado por muchos. El alcohol destruyó a ese Ernesto. Existe éste, éste que pelea por una calabaza de chicha, de los restos de licor en botellas abandonadas a la salida de una cantina o de un burdel. Necesito regresar a Santiago…
Necesito regresar a Santiago, encontrar a mis hijos. Recuperarme. Otra oportunidad. Tengo sed de vino. Debo permanecer fuerte ante el vicio. Busco el tren de carga con destino a la capital. Esperé que el andén mostrara una estación ferroviaria desierta, iluminada por una bombilla; un andén solitario que sugería un empalme perdido en una región extraviada y maldita. Agazapado entre las ruedas y los rieles, encontrar algún vagón abierto para escurrirme en su interior. Al fin uno cerrado, terriblemente frío y oscuro. Un malévolo presagio me invadió, quise salir del coche, pero, desde afuera cerraron con un lastimero gemido metálico y un candado, eliminando toda posibilidad de escape. Otra vez mi destino, mi negro destino. Estaba decidido a volver junto a mis hijos. Y olvidando los temores, apretando fuertemente un saquito con mis documentos, un cabo de vela con algunos fósforos que robé a otro perdido. La Virgen de los rayos, a quién me encomiendo en los momentos difíciles. En lo profundo de las esperanzas solicité ahuyentaran las tinieblas que habían invadido el corazón. Me preparé a dormir situándome en un rincón cercano a la puerta. El dolor del hambre es intenso, asciende por el pecho, apoderándose de uno de mis brazos. Lo soportaré. El tren se ha puesto en marcha, lleno de crujidos hundiéndose en la oscuridad. La lluvia irrumpe con fuerza. Intento descansar en la soledad de la noche, mi lóbrega, triste y amarga soledad…
De la oscuridad y cortando el ruido de las ruedas de hierro sobre los rieles… el sonido de dos tapas de madera que al caer, tañen el piso metálico del vagón. Pasos que ahuyentaron las tinieblas, finalizaron en el lado opuesto al que me encontraba y dos voces airadas iniciaron el altercado.
- No debiste beber más de la cuenta. El conductor del auto que debía permanecer sobrio ¡Un borracho de mierda! Tú eres el único culpable – Dijo la voz dominante de tonos graves.
- Los nervios, compadre, y la forma de calmarlos es con un traguito. Se me pasó la mano, compadre Juan, discúlpeme- Respondió la otra voz, sumisa y chillona, entre culpable y molesta.
- Demasiado tarde para arrepentirse y si de arrepentimientos se trata, no tenemos perdón de Dios ni del Diablo. Justo ahora que todo salió perfecto, tenías que cagarla, Manuel.
- Pero, usted también tiene culpa. Se lió a tiros con los Ratis y me obligó a apretar cachete a toda velocidad y la porquería de auto no daba más de 180. Y mientras más nervioso, más… Usted sabe, pos, cumpa. Además la dirección estaba como las guevas. Debimos robar un auto mejor, y no esa mierda que era pura pinta, no más…
- No debiste beber más de la cuenta. El conductor del auto que debía permanecer sobrio ¡Un borracho de mierda! Tú eres el único culpable – Dijo la voz dominante de tonos graves.
- Los nervios, compadre, y la forma de calmarlos es con un traguito. Se me pasó la mano, compadre Juan, discúlpeme- Respondió la otra voz, sumisa y chillona, entre culpable y molesta.
- Demasiado tarde para arrepentirse y si de arrepentimientos se trata, no tenemos perdón de Dios ni del Diablo. Justo ahora que todo salió perfecto, tenías que cagarla, Manuel.
- Pero, usted también tiene culpa. Se lió a tiros con los Ratis y me obligó a apretar cachete a toda velocidad y la porquería de auto no daba más de 180. Y mientras más nervioso, más… Usted sabe, pos, cumpa. Además la dirección estaba como las guevas. Debimos robar un auto mejor, y no esa mierda que era pura pinta, no más…
Así continuaron discutiendo, recordando fechorías y crímenes pasados. A veces a punto de darse golpes y otras estallando en risotadas entre el ruido de botellas ¡La sed! La horrible sed secó mi garganta y mis labios me parecieron que se hinchaban por la falta de alcohol. Pero el miedo detuvo la imploración por un sorbo de bebida. Algo terrible, desconocido acechaba en la oscuridad y ese olor fuerte, nauseabundo… Una sonrisa irónica nació en la sequedad de los labios, debido a que los dos tipos eran más fétidos que yo. Mi estómago, el pecho y brazo no cejaban en su constancia dolorosa, quise toser, pero… el miedo que emergía del lugar en que se encontraban los dos hombres, que surgía de ese oscuro túnel, paralizando mis entumecidos músculos, detuvo hasta la respiración. Mi pecho, el dolor le destroza y dobla mi cuerpo hasta poner la frente en el frío piso del coche de carga. De pronto el llamado Manuel solicitó silencio a su compañero y dijo.
- ¡A callar!, compadre, ahora ya no estamos solos. Al frente tenemos compañía. Al principio creí que era un perro, pero, es otro desgraciado como nosotros.
Los hombres se acercaron. Dos siluetas oscuras que se destacaban en las tinieblas, dos hombres cuyos rostros invisibles, detuvieron sus pasos a escasos metros de mí…
- Por favor, no me lastimen, soy un vago, uno de esos que llaman botado, basura, un alcohólico, deformado por el vicio. Si ustedes me vieran. Se horrorizarían. Mi rostro deforme, sucio y lleno de bichos. ¡No me lastimen, por favor! Sólo deseo llegar a mi destino. – Dije, con voz dominada por el temor.
- ¡A callar!, compadre, ahora ya no estamos solos. Al frente tenemos compañía. Al principio creí que era un perro, pero, es otro desgraciado como nosotros.
Los hombres se acercaron. Dos siluetas oscuras que se destacaban en las tinieblas, dos hombres cuyos rostros invisibles, detuvieron sus pasos a escasos metros de mí…
- Por favor, no me lastimen, soy un vago, uno de esos que llaman botado, basura, un alcohólico, deformado por el vicio. Si ustedes me vieran. Se horrorizarían. Mi rostro deforme, sucio y lleno de bichos. ¡No me lastimen, por favor! Sólo deseo llegar a mi destino. – Dije, con voz dominada por el temor.
Ambos respondieron con una risa que terminó en incontenibles carcajadas y conteniéndose a duras penas, el llamado Juan, me dijo.
- Si nos vieses a nosotros, si nos vieses a nosotros, no te preocuparías, compañero. Prende el cabo de vela que tienes en el saquito, nos presentaremos. Somos almas malditas, compañero… y pronto llegaremos a nuestro destino. No te olvides que puedes estar media hora en el paraíso antes que el diablo sepa que estas muerto. Aprovechemos esa media hora, compañero
- Si nos vieses a nosotros, si nos vieses a nosotros, no te preocuparías, compañero. Prende el cabo de vela que tienes en el saquito, nos presentaremos. Somos almas malditas, compañero… y pronto llegaremos a nuestro destino. No te olvides que puedes estar media hora en el paraíso antes que el diablo sepa que estas muerto. Aprovechemos esa media hora, compañero
Encendí el cabo de vela y lo que vi me sobrecogió de terror. Uno de ellos con el rostro despedazado y parte de su vientre abierto, el otro sin un brazo y la cabeza destrozada en un profundo corte. Desfigurados, terriblemente desfigurados. Sus cuerpos iniciando la descomposición, un líquido negruzco y viscoso se escurría por sus despedazadas ropas, gota a gota… La lluvia disminuyó y el alba intentó penetrar tímidamente por los resquicios del vagón maldito. El tren se acercaba a la estación de destino. Ambos hombres volvieron a sus cajas y yo no sentía ese dolor terrible en el pecho. El tren se detuvo y al paso de algunas horas el vagón fue abierto. El funcionario de ferrocarriles observó y le dijo a su colega.
- Mira a esos dos desgraciados que se mataron huyendo de la policía, se agrega este otro. De esos dos conocemos sus identidades, ¿pero de éste vago?
- Mira a esos dos desgraciados que se mataron huyendo de la policía, se agrega este otro. De esos dos conocemos sus identidades, ¿pero de éste vago?
- Me llamo Ernesto, Ernesto González. Ernesto, como la Importancia de llamarse Ernesto. Intenté mostrarle la bolsita con mis documentos, pero el brazo no respondió…
-
-
Mira, los tres llegaron a su destino en este carro maldito, el número pintado en su costado así lo indica el INF 666. Y, de aquí al Instituto Medico Legal.
- Fíjate, el pordiosero tiene el rostro desfigurado por el miedo… - Replicó el acompañante. Cerrando el vagón y de nuevo el andén solitario que sugiere un empalme perdido de una estación extraviada y diabólica. Pavor, oscuridad, el horror, no me dejarán escapar…
lunes, 10 de noviembre de 2008
EL PÚGIL: Feria Internacional del Libro 2008
domingo, 9 de noviembre de 2008
YORKA GALLEGOS

(Los Angeles, 1941). 1er lugar en concurso “Regional de Aficionados”, organizado por radio “Soberanía de Linares", declamando poesías de autores de la década (1959). Ese mismo año participa en el programa “Nuestros Poetas” en radio “El Roble” de Parral.
Se inicia como locutora en radio “Araucanía” de Concepción (1961) y continúa su actividad artística en “Portales” de Talca, luego se traslada a Santiago (1966) para animar en radio “Agricultura” “La Ronda Matinal." Dos años más tarde, se retira para conformar su vida familiar.
Durante el año 2004 retorna con el programa “Aperitivo Musical” y “El Eco de las Palabras”. En 2005, realiza el programa literario del taller Litemai en radio EME de Maipú.
Actualmente forma parte del “Taller de Poesía Avanzada” de la Biblioteca de la comuna y sus poemas han sido publicados en la “Antología Poética de Maipú” y “Antología Talleres Literarios 2007”.
Es alumna activa de un Grupo de Teatro del Adulto Mayor y miembro del Círculo Literario.
Se inicia como locutora en radio “Araucanía” de Concepción (1961) y continúa su actividad artística en “Portales” de Talca, luego se traslada a Santiago (1966) para animar en radio “Agricultura” “La Ronda Matinal." Dos años más tarde, se retira para conformar su vida familiar.
Durante el año 2004 retorna con el programa “Aperitivo Musical” y “El Eco de las Palabras”. En 2005, realiza el programa literario del taller Litemai en radio EME de Maipú.
Actualmente forma parte del “Taller de Poesía Avanzada” de la Biblioteca de la comuna y sus poemas han sido publicados en la “Antología Poética de Maipú” y “Antología Talleres Literarios 2007”.
Es alumna activa de un Grupo de Teatro del Adulto Mayor y miembro del Círculo Literario.
3 POEMAS
ARPEGIO EN AIRE MAYOR
Cabalgaré en una ola de espuma
cruzando la ciudad a oscuras
y en el ángulo frío de la noche
desnudaré mis emociones
respirando el aire que respiras
¡Como estremecer el universo!
con la fuerza tempestuosa del mar!
buscando entre las nubes
un racimo de besos plasmado
en la memoria
Aún crece tu voz en el silencio
aún tus huellas no se ahogan con la lluvia
tu presencia no ha dejado de latir
en las murallas más altas del alma.
ANIVERSARIO
Hay un silencio que me habla
y de paso
enciende las velas
la cena fría
la espera
y el champán desvanecido
en dos copas
Una ventana se abre en el cielo
y tú
sostenido en la locura
seduces a la luna
que arde en su lecho
Un orgasmo tiembla en el estuche
un canto aniversario
y una cena fría
que el fuego una vez más
hizo cenizas
ESPACIOS
Coge tu mochila y ándate
no dejes la puerta abierta
¡caerán moscas en la sopa!
Pero te advierto
tarde o temprano
se infectarán tus manos
con la tierra de las plazas
donde duermen los perros sarnosos
hambrientos
más vale que busques otro sitio
lejos de esta ciudad
lejos
donde se apaguen las bocinas
las mismas que perforan los oídos
como bombas activadas
en campos de batalla
Ándate al campo con aire limpio
con cielos sin orillas
con frutas colgadas de los árboles
y con el sol cayendo de bruces al río.
Cabalgaré en una ola de espuma
cruzando la ciudad a oscuras
y en el ángulo frío de la noche
desnudaré mis emociones
respirando el aire que respiras
¡Como estremecer el universo!
con la fuerza tempestuosa del mar!
buscando entre las nubes
un racimo de besos plasmado
en la memoria
Aún crece tu voz en el silencio
aún tus huellas no se ahogan con la lluvia
tu presencia no ha dejado de latir
en las murallas más altas del alma.
ANIVERSARIO
Hay un silencio que me habla
y de paso
enciende las velas
la cena fría
la espera
y el champán desvanecido
en dos copas
Una ventana se abre en el cielo
y tú
sostenido en la locura
seduces a la luna
que arde en su lecho
Un orgasmo tiembla en el estuche
un canto aniversario
y una cena fría
que el fuego una vez más
hizo cenizas
ESPACIOS
Coge tu mochila y ándate
no dejes la puerta abierta
¡caerán moscas en la sopa!
Pero te advierto
tarde o temprano
se infectarán tus manos
con la tierra de las plazas
donde duermen los perros sarnosos
hambrientos
más vale que busques otro sitio
lejos de esta ciudad
lejos
donde se apaguen las bocinas
las mismas que perforan los oídos
como bombas activadas
en campos de batalla
Ándate al campo con aire limpio
con cielos sin orillas
con frutas colgadas de los árboles
y con el sol cayendo de bruces al río.
sábado, 8 de noviembre de 2008
PREMIACIÓN CONCURSO
viernes, 7 de noviembre de 2008
martes, 4 de noviembre de 2008
Rolando Salas Cabrera

Tras una ausencia de más de tres décadas, el poeta, actor y profesor Rolando Salas Cabrera visitó fugazmente Chile, dejando una antología de poemas publicada en España, que abarca su producción literaria desde 1974 hasta 2004.
El siguiente poema aparece en dicho volumen:
A Juana
En el bar de la esquina
muere Juana diez horas al día.
Juana va y viene
para que sus hijos coman.
Yo soy poeta y Juana muere cada día.
No quiero yo un futuro para Juana.
Quiero entregarle el presente.
Y el presente es la muerte
o un beso que espante las congojas.
O morir con Juana cada día.
O descubrir juntos la luna
en la undécima hora.
O llorar abrazados
en un banco del parque y
embriagarnos con vinos del olvido.
Escribir un poema y deslizarlo
en el bolsillo de su delantal
e incendiar esa esquina
y huir con Juana a un escondrijo.
O decirle una mentira:
que hay futuro...
que soporte...
que sus hijos...
O puedo simplemente
coger a Juana de la mano.
O puedo simplemente
arrimarle mi cuerpo como un lecho.
O puedo simplemente
despedirme de Juana
y perderme en la calle.
lunes, 3 de noviembre de 2008
EL HOMBRECITO DE LA CASA
Esa fría mañana de invierno, ya no podía más con su conciencia, escribió una breve carta, con frágil letra ligada, manchas de tinta diluida fueron testigo de su angustia, de su pesar y sobretodo de su arrepentimiento, pero ya era tarde, muy tarde.
Josefina es una mujer fuerte. Tras la muerte de su esposo Tomás, hace ya 15 años, tomo las riendas de su hogar y aunque recibió una pensión casi digna, el dinero empezó a escasear, y a medida que crecieron los niños, Tomasito de ocho años y Joaquín de cuatro, se decidió a trabajar en lo que fuera, lavaba, planchaba, atendía un almacén, hacia costuras y se encargaba de los niños y la casa.
Tomás y Joaquín, ante la repentina muerte de su padre, notaron como su situación fue cambiando, ya no estaban con la mamá el tiempo que acostumbraban, los regalos eran menos y las privaciones más.
Tomás por ser el mayor, entendió mejor lo sucedido e interiormente pensó que su madre necesitaría de él, a sus cortos años se propuso ser su apoyo sería “el hombrecito de la casa” como lo llamaba su padre cada vez que por algún viaje debía ausentarse, encargando al niño, en forma simbólica por cierto, el bienestar de su madre y hermano. Lo decidió, sintió que no podía defraudar a su padre y cada noche se dormía, pensando en el futuro, en como ayudaría a su madre, y en como sacaría adelante su familia.
Joaquín aunque a veces, un poco rebelde, se destacaba por ser muy afectivo, cariñoso y sociable, tenía la habilidad de “caer bien” en todos lados.
Josefina se sentía orgullosa de sus hijos, agradecía a Dios la madurez de Tomás, quien a medida que aumentó en años, se hizo mas responsable y cooperador con los deberes y gastos de la casa.
A los catorce años, decidió trabajar medio tiempo, a pesar de la rotunda oposición de su madre, a quien convenció prometiéndole que no descuidaría sus estudios. Fue contratado como junior en una oficina de abogados, le gustaba su trabajo, era inteligente y dedicado, lo aprendió con rapidez, supo distribuir su tiempo entre la casa, el trabajo y el estudio.
En la adolescencia, no pasó por la típica etapa de conflictos, salvo una que otra pelea con su hermano, a quien tildaba de inmaduro e irresponsable, porque Joaquín se tomaba la vida en forma distinta, sabía que contaba con su hermano, en cierta forma descansaba de sus preocupaciones, sabía que Tomás siempre estaba pendiente de sus necesidades y fue lo más cercano a una figura paterna, a pesar que sólo era cuatro años mayor.
A Joaquín desde muy pequeño le atrajo la música, poco a poco se convirtió en su afición, aprendió a tocar varios instrumentos, guitarra, bajo, flauta y hasta un viejo acordeón olvidado y empolvado que encontró en un viejo armario. Solía juntarse con amigos del barrio y del colegio a tocar, una vez por semana se turnaban para ocupar como estudio la casa de los integrantes del grupo. Aunque a Tomás lo descomponía el ruido ensordecedor de los instrumentos, que desafinaban sin compasión, se sentía bien de ver que su hermano tenía ese gusto por algo tan sano, como la música.
Después de terminar en forma exitosa la secundaria, Tomás a los 18 años rindió su examen para estudiar derecho, después de varios años trabajando en el estudio jurídico y a la luz de la buenas recomendaciones y condiciones para esa profesión, se propuso ser abogado y de los mejores. Su examen fue excelente lo que le permitió ingresar sin problemas a la más prestigiosa universidad, su alegría fue mayor cuando le informaron que había sido favorecido con una importante beca de estudios, la que sin duda le ayudaría a cumplir su sueño. Feliz le dio la noticia a su madre, quien lloró de alegría, lo abrazó y le dijo que estaba muy agradecida de la vida por tenerlo como hijo. Ese día se durmió pensando en el futuro, planificando lo que se venía, tratando de vislumbrar lo que le esperaba, sabía que se tendría que esforzar más aún, pero bien lo valía la sonrisa de su madre, sabía que con estudios sería más fácil ayudar a su familia.
Por su parte Joaquín formó su propia banda, y participaba en los más variados eventos a beneficio que se realizaban, tocaba en las escuelas, en actos comunales, era el invitado infaltable en las fiestas.
Josefina se sentía feliz, veía a su familia y pensaba en lo orgulloso que debía sentirse su esposo, por la bonita familia que tenía. Sus hijos habían crecido eran personas de bien, veía que el esfuerzo tenía ya sus recompensas. Pero algo la inquietaba, no todo podía ser felicidad, le preocupaba que Tomás cada día fuera menos sociable, lo consumía su trabajo y sus estudios, prácticamente no tenía amigos, no salía a divertirse y nunca le había presentado una chica, cuando lo conversaban decía: - “no te preocupes mamita, hago lo que me gusta”.
Joaquín en cambio siguió siendo un joven sociable, tiene muchos amigos y pasa poco tiempo en casa, no le dedica mucho tiempo a sus estudios, lo que repercute en sus calificaciones, aunque nunca reprobó un curso. Pronto saldrá del colegio y aún no tiene claro que hará de su vida. Cuando le tocan el tema contesta entre risas que está muy joven para preocuparse, que su pasión es la música y que él hará lo que le gusta, no pretende tener de amigos a un montón de libros, como su hermano, le gusta ser popular y estar siempre rodeado de gente, especialmente de jóvenes muchachas. Su madre le aplaude en cada presentación, está orgullosa, le toma fotos, lo graba, le celebra todos sus chistes y le encanta la alegría desbordante de su hijo.
Tomás seguía con su rutina muy marcada, se le podía encontrar en la universidad, en alguna clase o en la biblioteca junto a un cerro de libros y una vez a la semana haciendo ayudantía, lo que le permitía repasar sus materias y tener un dinero extra, para sus estudios o para apoyar a su madre y hermano, aunque nunca dejó el trabajo en la oficina, pero el hecho de estudiar le permitió hacerse cargo de otros asuntos, dejó de ser sólo un junior, pasó a ser todo un ayudante legal administrativo y tenía la libertad de acomodar su horario de acuerdo a sus estudios era muy querido en la oficina y su jefe continuamente reconocía su inteligencia y tesón. Se siente feliz de sus logros, y disfruta llevando buenas noticias a mamá, le cuenta de sus calificaciones, de los comentarios positivos de sus profesores, y de su jefe, la toma de la mano y le dice que pronto ella no deberá trabajar más, porque el la mantendrá y podrá darse gustos, como un nuevo vestido; de los caros, podrá preparar ricas comidas o lo que es mejor, la llevará cada semana a conocer un restaurante distinto, donde podrá disfrutar de las mejores recetas. Para Tomás ver feliz a su madre es su recompensa.
Aunque el tiempo ha pasado para Tomás las cosas no han cambiado mucho, sigue con su tiempo acotado por los estudios, el trabajo, la casa, la familia, y es justamente este punto el que siente se le escapa de las manos, está muy preocupado, Joaquín terminó la secundaria, hace ya un año y se rehúsa a seguir estudiando, se enfrasca en discusiones con su madre quien ya no le celebra todas sus payasadas, le recrimina sus llegadas tardes y con olor a alcohol. Josefina está preocupada por el futuro de su hijo, y piensa que es su culpa, por no haber puesto mano firme desde el principio, pero ella siempre quiso ser amiga de ellos, apoyarlos en todos sus gustos y la música es algo hermoso, no tenía argumento válido, para pedirle que la dejara, lloraba y pensó en su esposo, en que haría él, pero no hallaba respuesta, quizás necesitaba un hombre mayor en casa, alguien que llevará las riendas, y así liberar de esa responsabilidad a Tomás, tenía un par de pretendientes, pero ella nunca les dio importancia, ahora se lo planteaba como una solución.
Tomás continuamente, tenía discusiones con Joaquín, catalogándolo de rebelde, mal agradecido, intentaba hacerlo sentar cabeza, le dolía ver a su hermano perdiéndose, desaprovechando oportunidades, le indignaba ver como hacía sufrir a su madre, pero a Joaquín, poco le importaba, vivía su mundo, se había convertido en un egoísta, egocentrista, manipulador y un vividor, se había acostumbrado a no tener responsabilidades, a que las cosas giraran en torno a él, le acomodaba ser el centro de atención.
Esa noche Tomás estaba más cansado que de costumbre, se preparaba para un examen, le faltaba sólo un semestre para graduarse, pero no se podía concentrar recordaba la conversación que había tenido con su madre, a quien encontró con los ojos enrojecidos al regresar a casa, sabía que era a causa de Joaquín, quien cada día estaba mas extraño, había dejado la banda, sentía que solo le iba mejor y se había rodeado de otro tipo de gente. Ante la preocupación de Tomás y el intenso interrogatorio al que la sometió, su madre le contó detalles que había ocultado para no preocupar a su hijo, hacía tiempo que faltaba el dinero que juntaban en el frasco de la cocina, por lo que tuvo que cambiar su escondite, sin embargo, volvió a desaparecer, y también habían desaparecido algunos objetos, como el reloj del papá, que ella había guardado celosamente, como única pertenencia de su esposo, era su tesoro, y a pesar de los malos tiempos nunca se deshizo de el, también faltaba ropas y herramientas. Por la mañana ella lo había confrontado, y el se mostró muy molesto porque según dijo “mi propia madre duda de mi, cree que soy un ladrón”, había salido de la casa, dejando en el ambiente un aroma nauseabundo, una mezcla de alcohol y suciedad.
Tomás como siempre intento calmar a su madre y darle una solución, prometió que se haría cargo, aunque pensaba en como lo haría si ya no tenía tiempo, y estaba en un momento crítico de sus estudios, la consoló, secó su lagrimas y beso su frente. Pero su madre también le comentó que quizás era mejor buscar una pareja, -en casa hace falta una figura paterna -, dijo, le explicó que ya no quería sobre exigirlo con ese rol que no le correspondía, porque era sólo un joven y que ella quería entablar una relación afectiva con el señor Sergio Sanfuentes quizás el podría arreglar las cosas, era un buen hombre viudo, trabajador aunque de apariencia ruda, era educado y hacía muchos años que estaba interesado en su persona.
Tomás sintió como una estocada en el corazón, una serie de sentimientos alborotados afloraron de su ser, sintió rabia, pena, impotencia, dolor, celos.
Había subido a su cuarto, tratando de tranquilizarse, corto de golpe la conversación con su madre, con un ¡¡Tú no puedes hacer esto!!
Y ahora estaba ahí pensando, buscando la solución, pero las palabras de su madre repicaban en su cabeza y lo estaban ahogando, no se podía concentrar y tenía que buscar la solución ¡¡ya!!.
Era la 1:45 de la madrugada cuando salió de casa, vestía su antiguo y desgastado gamulán, un gorro de lana para abrigarse del frío, temblaba y una densa y húmeda niebla, le ofuscaba los pensamientos. Empezó a recorrer bares y discotecas, buscando a su hermano, quería conversar con él y contarle de los planes de mamá, quería enrostrarle su mala conducta y si era necesario golpearlo, sí, lo golpearía con tal de hacerlo entrar en razón. Tenía las manos entumecidas, el corazón herido y muchas sensaciones a flor de piel, cuando encontró a Joaquín, estaba en un bar de mala muerte, acompañado de un par de prostitutas que celebraban cada palabra, cada gesto con sus risas chillonas y desentonadas. El humo, la hediondez y la bulla del lugar lo ahogaban, lo tomó de un brazo y lo sacó, pagó la cuenta, ante las protestas de las mujeres quienes lo abuchearon, mientras le lanzaban besos alcoholizados con sus manos tiritonas y malolientes.
Ante los reclamos y el forcejeo de su hermano, lo agarró con firmeza, caminaron un trecho, entre tirones y alegatos poco legibles, se sentaron en un banco de la plaza, intentaba conversar, trataba de hacer entender a su hermano lo mal de su actuar, pero lejos de entrar en razón, el argumento de Tomás le causaba risa, es que el estado de ebriedad en que se encontraba, no le permitía recapacitar y ver la seriedad de las palabras de su hermano.
Ahora Tomás se sentía acalorado, transpiraba, sacudía a su hermano intentando de esa forma espantarle la borrachera, pero el salir de aquel bar y caminar, descompuso mas a Joaquín y la embriaguez se apoderó de el con más fuerza, no razonaba y sólo reía. La discusión comenzó a subir de tono, Tomás ofuscado arremetía insultos a su hermano que sólo forcejeaba y reía sin parar, de pronto un silencio y ante la incansable arremetida de Tomás, Joaquín tomando aire empezó a hablar en un tono burlesco, agresivo, despreciativo e hiriente, ¿qué quieres? ¿que te agradezca? “papá”, olvídalo, eres un perdedor, reconócelo, tienes una vida de mierda, eres el perrito faldero de mamá, te creíste el papá y lo hiciste mal, todo se te escapó de las manos, la mamá ya no te necesita, ya no eres el “hombrecito de la casa”, nunca lo fuiste, no te das cuenta, ella quiere un hombre de verd…. no alcanzó a terminar cuando un fuerte golpe lo tumbó de espalda, luego una lluvia de golpes, puntapiés, sin respiro, sin embargo, no podía parar de reír, a pesar del dolor que sentía no paraba de reír. Tomás estaba totalmente fuera de sí, las risas de su hermano resonaban insolentes en su cabeza, de pronto vio una gran piedra y no dudó, supo que sería la solución, la tomó con rapidez y con toda la rabia y fuerza que le quedaba la arrojó sobre la cabeza de su hermano, el silencio baño la noche y una mancha oscura se esparció en el suelo, Tomás tiritaba, su corazón estaba a punto de explotar o salir por su garganta, miró asombrado e incrédulo a su hermano caído y sangrante, el horror, el temor, y la pena sacaron de golpe a la rabia, huyó, corrió despavorido a su casa, entró sigiloso, pero agitado, se sentó y trató de ordenar sus ideas.
Ya amanecía y esa fría mañana de invierno, ya no podía más con su conciencia, llorando escribió una breve carta, con frágil letra ligada, manchas de tinta diluida fueron testigo de su angustia, de su pesar y sobretodo de su arrepentimiento, pero ya era tarde, muy tarde, amarró una sábana a la viga del techo, sabiendo el enorme dolor que le causaría a su madre, si tan sólo hubiera podido pensar, entrar en razón; con angustia y sollozando se subió a la silla, ató el otro extremo a su cuello, las lágrimas se deslizaban quemantes por sus mejillas y saltó… se asfixiaba, sentía como lentamente ya no respiraba y su cerebro repetía las imágenes de su hermano sangrante. Alcanzó a escuchar unos fuertes golpes en la puerta de su dormitorio, sentía y escuchaba la voz de su madre, que le hablaba y le removía suavemente, Tomás, Tomás, Tomasito, despierta hijo, tienes una pesadilla, mírate estás sudando, lo abrazó y besó en la frente, Tomás no lo podía creer, no lo entendía, se aferró a los brazos de su madre y le pidió perdón, ella no sabía el porqué… Corriendo y asustado llegó Joaquín, con los ojos húmedos y el corazón alborotado, abrazó a su madre y hermano, él también había sido el protagonista de un mal sueño.
Josefina es una mujer fuerte. Tras la muerte de su esposo Tomás, hace ya 15 años, tomo las riendas de su hogar y aunque recibió una pensión casi digna, el dinero empezó a escasear, y a medida que crecieron los niños, Tomasito de ocho años y Joaquín de cuatro, se decidió a trabajar en lo que fuera, lavaba, planchaba, atendía un almacén, hacia costuras y se encargaba de los niños y la casa.
Tomás y Joaquín, ante la repentina muerte de su padre, notaron como su situación fue cambiando, ya no estaban con la mamá el tiempo que acostumbraban, los regalos eran menos y las privaciones más.
Tomás por ser el mayor, entendió mejor lo sucedido e interiormente pensó que su madre necesitaría de él, a sus cortos años se propuso ser su apoyo sería “el hombrecito de la casa” como lo llamaba su padre cada vez que por algún viaje debía ausentarse, encargando al niño, en forma simbólica por cierto, el bienestar de su madre y hermano. Lo decidió, sintió que no podía defraudar a su padre y cada noche se dormía, pensando en el futuro, en como ayudaría a su madre, y en como sacaría adelante su familia.
Joaquín aunque a veces, un poco rebelde, se destacaba por ser muy afectivo, cariñoso y sociable, tenía la habilidad de “caer bien” en todos lados.
Josefina se sentía orgullosa de sus hijos, agradecía a Dios la madurez de Tomás, quien a medida que aumentó en años, se hizo mas responsable y cooperador con los deberes y gastos de la casa.
A los catorce años, decidió trabajar medio tiempo, a pesar de la rotunda oposición de su madre, a quien convenció prometiéndole que no descuidaría sus estudios. Fue contratado como junior en una oficina de abogados, le gustaba su trabajo, era inteligente y dedicado, lo aprendió con rapidez, supo distribuir su tiempo entre la casa, el trabajo y el estudio.
En la adolescencia, no pasó por la típica etapa de conflictos, salvo una que otra pelea con su hermano, a quien tildaba de inmaduro e irresponsable, porque Joaquín se tomaba la vida en forma distinta, sabía que contaba con su hermano, en cierta forma descansaba de sus preocupaciones, sabía que Tomás siempre estaba pendiente de sus necesidades y fue lo más cercano a una figura paterna, a pesar que sólo era cuatro años mayor.
A Joaquín desde muy pequeño le atrajo la música, poco a poco se convirtió en su afición, aprendió a tocar varios instrumentos, guitarra, bajo, flauta y hasta un viejo acordeón olvidado y empolvado que encontró en un viejo armario. Solía juntarse con amigos del barrio y del colegio a tocar, una vez por semana se turnaban para ocupar como estudio la casa de los integrantes del grupo. Aunque a Tomás lo descomponía el ruido ensordecedor de los instrumentos, que desafinaban sin compasión, se sentía bien de ver que su hermano tenía ese gusto por algo tan sano, como la música.
Después de terminar en forma exitosa la secundaria, Tomás a los 18 años rindió su examen para estudiar derecho, después de varios años trabajando en el estudio jurídico y a la luz de la buenas recomendaciones y condiciones para esa profesión, se propuso ser abogado y de los mejores. Su examen fue excelente lo que le permitió ingresar sin problemas a la más prestigiosa universidad, su alegría fue mayor cuando le informaron que había sido favorecido con una importante beca de estudios, la que sin duda le ayudaría a cumplir su sueño. Feliz le dio la noticia a su madre, quien lloró de alegría, lo abrazó y le dijo que estaba muy agradecida de la vida por tenerlo como hijo. Ese día se durmió pensando en el futuro, planificando lo que se venía, tratando de vislumbrar lo que le esperaba, sabía que se tendría que esforzar más aún, pero bien lo valía la sonrisa de su madre, sabía que con estudios sería más fácil ayudar a su familia.
Por su parte Joaquín formó su propia banda, y participaba en los más variados eventos a beneficio que se realizaban, tocaba en las escuelas, en actos comunales, era el invitado infaltable en las fiestas.
Josefina se sentía feliz, veía a su familia y pensaba en lo orgulloso que debía sentirse su esposo, por la bonita familia que tenía. Sus hijos habían crecido eran personas de bien, veía que el esfuerzo tenía ya sus recompensas. Pero algo la inquietaba, no todo podía ser felicidad, le preocupaba que Tomás cada día fuera menos sociable, lo consumía su trabajo y sus estudios, prácticamente no tenía amigos, no salía a divertirse y nunca le había presentado una chica, cuando lo conversaban decía: - “no te preocupes mamita, hago lo que me gusta”.
Joaquín en cambio siguió siendo un joven sociable, tiene muchos amigos y pasa poco tiempo en casa, no le dedica mucho tiempo a sus estudios, lo que repercute en sus calificaciones, aunque nunca reprobó un curso. Pronto saldrá del colegio y aún no tiene claro que hará de su vida. Cuando le tocan el tema contesta entre risas que está muy joven para preocuparse, que su pasión es la música y que él hará lo que le gusta, no pretende tener de amigos a un montón de libros, como su hermano, le gusta ser popular y estar siempre rodeado de gente, especialmente de jóvenes muchachas. Su madre le aplaude en cada presentación, está orgullosa, le toma fotos, lo graba, le celebra todos sus chistes y le encanta la alegría desbordante de su hijo.
Tomás seguía con su rutina muy marcada, se le podía encontrar en la universidad, en alguna clase o en la biblioteca junto a un cerro de libros y una vez a la semana haciendo ayudantía, lo que le permitía repasar sus materias y tener un dinero extra, para sus estudios o para apoyar a su madre y hermano, aunque nunca dejó el trabajo en la oficina, pero el hecho de estudiar le permitió hacerse cargo de otros asuntos, dejó de ser sólo un junior, pasó a ser todo un ayudante legal administrativo y tenía la libertad de acomodar su horario de acuerdo a sus estudios era muy querido en la oficina y su jefe continuamente reconocía su inteligencia y tesón. Se siente feliz de sus logros, y disfruta llevando buenas noticias a mamá, le cuenta de sus calificaciones, de los comentarios positivos de sus profesores, y de su jefe, la toma de la mano y le dice que pronto ella no deberá trabajar más, porque el la mantendrá y podrá darse gustos, como un nuevo vestido; de los caros, podrá preparar ricas comidas o lo que es mejor, la llevará cada semana a conocer un restaurante distinto, donde podrá disfrutar de las mejores recetas. Para Tomás ver feliz a su madre es su recompensa.
Aunque el tiempo ha pasado para Tomás las cosas no han cambiado mucho, sigue con su tiempo acotado por los estudios, el trabajo, la casa, la familia, y es justamente este punto el que siente se le escapa de las manos, está muy preocupado, Joaquín terminó la secundaria, hace ya un año y se rehúsa a seguir estudiando, se enfrasca en discusiones con su madre quien ya no le celebra todas sus payasadas, le recrimina sus llegadas tardes y con olor a alcohol. Josefina está preocupada por el futuro de su hijo, y piensa que es su culpa, por no haber puesto mano firme desde el principio, pero ella siempre quiso ser amiga de ellos, apoyarlos en todos sus gustos y la música es algo hermoso, no tenía argumento válido, para pedirle que la dejara, lloraba y pensó en su esposo, en que haría él, pero no hallaba respuesta, quizás necesitaba un hombre mayor en casa, alguien que llevará las riendas, y así liberar de esa responsabilidad a Tomás, tenía un par de pretendientes, pero ella nunca les dio importancia, ahora se lo planteaba como una solución.
Tomás continuamente, tenía discusiones con Joaquín, catalogándolo de rebelde, mal agradecido, intentaba hacerlo sentar cabeza, le dolía ver a su hermano perdiéndose, desaprovechando oportunidades, le indignaba ver como hacía sufrir a su madre, pero a Joaquín, poco le importaba, vivía su mundo, se había convertido en un egoísta, egocentrista, manipulador y un vividor, se había acostumbrado a no tener responsabilidades, a que las cosas giraran en torno a él, le acomodaba ser el centro de atención.
Esa noche Tomás estaba más cansado que de costumbre, se preparaba para un examen, le faltaba sólo un semestre para graduarse, pero no se podía concentrar recordaba la conversación que había tenido con su madre, a quien encontró con los ojos enrojecidos al regresar a casa, sabía que era a causa de Joaquín, quien cada día estaba mas extraño, había dejado la banda, sentía que solo le iba mejor y se había rodeado de otro tipo de gente. Ante la preocupación de Tomás y el intenso interrogatorio al que la sometió, su madre le contó detalles que había ocultado para no preocupar a su hijo, hacía tiempo que faltaba el dinero que juntaban en el frasco de la cocina, por lo que tuvo que cambiar su escondite, sin embargo, volvió a desaparecer, y también habían desaparecido algunos objetos, como el reloj del papá, que ella había guardado celosamente, como única pertenencia de su esposo, era su tesoro, y a pesar de los malos tiempos nunca se deshizo de el, también faltaba ropas y herramientas. Por la mañana ella lo había confrontado, y el se mostró muy molesto porque según dijo “mi propia madre duda de mi, cree que soy un ladrón”, había salido de la casa, dejando en el ambiente un aroma nauseabundo, una mezcla de alcohol y suciedad.
Tomás como siempre intento calmar a su madre y darle una solución, prometió que se haría cargo, aunque pensaba en como lo haría si ya no tenía tiempo, y estaba en un momento crítico de sus estudios, la consoló, secó su lagrimas y beso su frente. Pero su madre también le comentó que quizás era mejor buscar una pareja, -en casa hace falta una figura paterna -, dijo, le explicó que ya no quería sobre exigirlo con ese rol que no le correspondía, porque era sólo un joven y que ella quería entablar una relación afectiva con el señor Sergio Sanfuentes quizás el podría arreglar las cosas, era un buen hombre viudo, trabajador aunque de apariencia ruda, era educado y hacía muchos años que estaba interesado en su persona.
Tomás sintió como una estocada en el corazón, una serie de sentimientos alborotados afloraron de su ser, sintió rabia, pena, impotencia, dolor, celos.
Había subido a su cuarto, tratando de tranquilizarse, corto de golpe la conversación con su madre, con un ¡¡Tú no puedes hacer esto!!
Y ahora estaba ahí pensando, buscando la solución, pero las palabras de su madre repicaban en su cabeza y lo estaban ahogando, no se podía concentrar y tenía que buscar la solución ¡¡ya!!.
Era la 1:45 de la madrugada cuando salió de casa, vestía su antiguo y desgastado gamulán, un gorro de lana para abrigarse del frío, temblaba y una densa y húmeda niebla, le ofuscaba los pensamientos. Empezó a recorrer bares y discotecas, buscando a su hermano, quería conversar con él y contarle de los planes de mamá, quería enrostrarle su mala conducta y si era necesario golpearlo, sí, lo golpearía con tal de hacerlo entrar en razón. Tenía las manos entumecidas, el corazón herido y muchas sensaciones a flor de piel, cuando encontró a Joaquín, estaba en un bar de mala muerte, acompañado de un par de prostitutas que celebraban cada palabra, cada gesto con sus risas chillonas y desentonadas. El humo, la hediondez y la bulla del lugar lo ahogaban, lo tomó de un brazo y lo sacó, pagó la cuenta, ante las protestas de las mujeres quienes lo abuchearon, mientras le lanzaban besos alcoholizados con sus manos tiritonas y malolientes.
Ante los reclamos y el forcejeo de su hermano, lo agarró con firmeza, caminaron un trecho, entre tirones y alegatos poco legibles, se sentaron en un banco de la plaza, intentaba conversar, trataba de hacer entender a su hermano lo mal de su actuar, pero lejos de entrar en razón, el argumento de Tomás le causaba risa, es que el estado de ebriedad en que se encontraba, no le permitía recapacitar y ver la seriedad de las palabras de su hermano.
Ahora Tomás se sentía acalorado, transpiraba, sacudía a su hermano intentando de esa forma espantarle la borrachera, pero el salir de aquel bar y caminar, descompuso mas a Joaquín y la embriaguez se apoderó de el con más fuerza, no razonaba y sólo reía. La discusión comenzó a subir de tono, Tomás ofuscado arremetía insultos a su hermano que sólo forcejeaba y reía sin parar, de pronto un silencio y ante la incansable arremetida de Tomás, Joaquín tomando aire empezó a hablar en un tono burlesco, agresivo, despreciativo e hiriente, ¿qué quieres? ¿que te agradezca? “papá”, olvídalo, eres un perdedor, reconócelo, tienes una vida de mierda, eres el perrito faldero de mamá, te creíste el papá y lo hiciste mal, todo se te escapó de las manos, la mamá ya no te necesita, ya no eres el “hombrecito de la casa”, nunca lo fuiste, no te das cuenta, ella quiere un hombre de verd…. no alcanzó a terminar cuando un fuerte golpe lo tumbó de espalda, luego una lluvia de golpes, puntapiés, sin respiro, sin embargo, no podía parar de reír, a pesar del dolor que sentía no paraba de reír. Tomás estaba totalmente fuera de sí, las risas de su hermano resonaban insolentes en su cabeza, de pronto vio una gran piedra y no dudó, supo que sería la solución, la tomó con rapidez y con toda la rabia y fuerza que le quedaba la arrojó sobre la cabeza de su hermano, el silencio baño la noche y una mancha oscura se esparció en el suelo, Tomás tiritaba, su corazón estaba a punto de explotar o salir por su garganta, miró asombrado e incrédulo a su hermano caído y sangrante, el horror, el temor, y la pena sacaron de golpe a la rabia, huyó, corrió despavorido a su casa, entró sigiloso, pero agitado, se sentó y trató de ordenar sus ideas.
Ya amanecía y esa fría mañana de invierno, ya no podía más con su conciencia, llorando escribió una breve carta, con frágil letra ligada, manchas de tinta diluida fueron testigo de su angustia, de su pesar y sobretodo de su arrepentimiento, pero ya era tarde, muy tarde, amarró una sábana a la viga del techo, sabiendo el enorme dolor que le causaría a su madre, si tan sólo hubiera podido pensar, entrar en razón; con angustia y sollozando se subió a la silla, ató el otro extremo a su cuello, las lágrimas se deslizaban quemantes por sus mejillas y saltó… se asfixiaba, sentía como lentamente ya no respiraba y su cerebro repetía las imágenes de su hermano sangrante. Alcanzó a escuchar unos fuertes golpes en la puerta de su dormitorio, sentía y escuchaba la voz de su madre, que le hablaba y le removía suavemente, Tomás, Tomás, Tomasito, despierta hijo, tienes una pesadilla, mírate estás sudando, lo abrazó y besó en la frente, Tomás no lo podía creer, no lo entendía, se aferró a los brazos de su madre y le pidió perdón, ella no sabía el porqué… Corriendo y asustado llegó Joaquín, con los ojos húmedos y el corazón alborotado, abrazó a su madre y hermano, él también había sido el protagonista de un mal sueño.
EL ESCAPE
En el aire se respiraba un fresco aroma, los árboles se mecían con la suave brisa, bailando sincronizados, las hojas y los pétalos caídos de las flores danzaban arremolinados, formando graciosas y bailarinas figuras acompañadas por el trinar de los pajarillos, que parecían saludar a la feliz pareja, Susana y Javier, quienes paseaban de la mano, maravillados del entorno diáfano y de la paz que …
¡Cielo santo¡, ya son las cuatro, y los niños llegarán del colegio, ojala les haya ido bien en sus pruebas, ayer estudiamos toda la tarde, pobrecitos. Pondré un poco de música, mientras le preparo la once, deben venir con hambre, como todos los días, ¡es bien sacrificada la vida de los niños ahora!, salen tan temprano y están casi todo el día en el colegio, tienen tantas exigencias, muchas materias, me acuerdo que yo aprendí a dividir como a los 11 años y a ellos ya les están pasando ecuaciones, como cambia todo, recuerdo que inglés fue una pincelada, y a mi me gustaba tanto, pero en esos años no era prioridad, en cambio ahora, uff!! desde Kinder se les exige, pero es mejor, con esto de la Globalización, los TLC y tanta cosa nueva… diantres, no me quedan huevos, les prometí que les tendría huevitos revueltos para la once, voy a ir a comprar de una carrerita.
¡¡Hola¡¡ límpiese bien los pies, porque hoy estuve toda la mañana haciendo aseo y está recién encerado, ¿Cómo les fue a mis niños hermosos, estuvo muy difícil la prueba?
– bien mamá, no mamá.
Vayan a lavarse las manos para que tomen once, ¿traen muchas tareas?
– yo tengo una de matemáticas, que no entiendo, así que me tendrás que ayudar.
-Yo tengo que leer, hacer un resumen y completar un vocabulario, también quiero que me ayudes.
- Si pero la mamá me ayudará a mi primero, yo te gané en decir,
- si pero lo mío es más importante, porque es más largo,
- ah!, pero lo mío es más difícil.
¡Ya basta! Tomen once tranquilos y rápido, después haremos las tareas, ven que luego va a llegar el papá y tengo que servirle la comida, además ustedes saben que no le gusta que estén levantados cuando el llega, es que el pobre trabaja tanto, lo único que quiere cuando regresa es descansar.
¡¡Hola mi amor como te fue en el trabajo!!
– bien gracias, mucho como siempre, sírveme altiro, o no, mejor me voy dar un baño y me llevas la comida a la cama ya?
-si mi amor, la cama está calentita, te puse el “escaldasono”.
¿Te gustó la comida?, le saqué las espinas al pescado para pudieras comer mejor, hice corvina, como a ti te gusta tanto
- Si, está rica, pero igual se te pasaron unas espinas, ¿fuiste a pagar las cuentas?,
- Si todas, había una tremenda fila, así que me demore mucho, llegue apuradita a hacer el almuerzo, memos mal que dejé el aseo hecho antes de salir, mañana tengo que limpiar los vidrios que ya están todos manchados y después voy a tener que ir al colegio por que me citaron las dos profesoras, una a las 10:00 y la otra alas 11:00, de nuevo voy a andar corriendo.
- ¿y para qué?,
- Es qué me van a informar los progresos de los niños en el colegio, como para la última reunión, yo no pude ir porque estaba con el lumbago, por la fuerza mal que hice con el balón de gas.
- Ah, ya llévate esto no más, a hora voy a dormir, mañana me tengo que levantar temprano.
- Si, pero no te preocupes, tu sabes que yo siempre te despierto con un cafecito, para que comiences bien el día.
- Ya buenas noches, acuéstate luego
- Primero voy a dejar la loza lavada, después me acuesto, que duermas bien.
¡Ya por fin! sigo con lo mío…
… que se respiraba. Estaban recién casados y el lugar escogido para la luna de miel era perfecto, tranquilo y encantador, no dejaban de abrazarse, acariciarse, besarse, dieron un largo paseo por ese bosque de ensueño, regresaron a la cabaña al atardecer, se sentían tan felices. El lugar era acogedor, estaba provisto de todo lo necesario, se tomaron un trago, comieron algún picadillo y se fueron a la cama, regalonearon aún más, Javier hizo un suave masaje a su amada y ella se lo retribuyó con sensuales caricias, hicieron el amor y se durmieron entrelazados soñando con el futuro, y con esta nueva vida que comenzaban, tendrían niños, una casa grande y un perro…
¡Hay! Se me había olvidado el pobre perro, -Cachupín acá tienes tu comida, lindo perrito, ¡ya!, ¡ya!, deja de lamerme la mano, ya pues no me ensucies la ropa, ya, yo te hago cariñito, si, eso es lo que quieres cierto, que te hagan cariñito, ven deja abrazarte Cachupín, ya pues deja de saltar tanto, cuidado con tu cola, si, yo también te quiero.
¡Cielo santo¡, ya son las cuatro, y los niños llegarán del colegio, ojala les haya ido bien en sus pruebas, ayer estudiamos toda la tarde, pobrecitos. Pondré un poco de música, mientras le preparo la once, deben venir con hambre, como todos los días, ¡es bien sacrificada la vida de los niños ahora!, salen tan temprano y están casi todo el día en el colegio, tienen tantas exigencias, muchas materias, me acuerdo que yo aprendí a dividir como a los 11 años y a ellos ya les están pasando ecuaciones, como cambia todo, recuerdo que inglés fue una pincelada, y a mi me gustaba tanto, pero en esos años no era prioridad, en cambio ahora, uff!! desde Kinder se les exige, pero es mejor, con esto de la Globalización, los TLC y tanta cosa nueva… diantres, no me quedan huevos, les prometí que les tendría huevitos revueltos para la once, voy a ir a comprar de una carrerita.
¡¡Hola¡¡ límpiese bien los pies, porque hoy estuve toda la mañana haciendo aseo y está recién encerado, ¿Cómo les fue a mis niños hermosos, estuvo muy difícil la prueba?
– bien mamá, no mamá.
Vayan a lavarse las manos para que tomen once, ¿traen muchas tareas?
– yo tengo una de matemáticas, que no entiendo, así que me tendrás que ayudar.
-Yo tengo que leer, hacer un resumen y completar un vocabulario, también quiero que me ayudes.
- Si pero la mamá me ayudará a mi primero, yo te gané en decir,
- si pero lo mío es más importante, porque es más largo,
- ah!, pero lo mío es más difícil.
¡Ya basta! Tomen once tranquilos y rápido, después haremos las tareas, ven que luego va a llegar el papá y tengo que servirle la comida, además ustedes saben que no le gusta que estén levantados cuando el llega, es que el pobre trabaja tanto, lo único que quiere cuando regresa es descansar.
¡¡Hola mi amor como te fue en el trabajo!!
– bien gracias, mucho como siempre, sírveme altiro, o no, mejor me voy dar un baño y me llevas la comida a la cama ya?
-si mi amor, la cama está calentita, te puse el “escaldasono”.
¿Te gustó la comida?, le saqué las espinas al pescado para pudieras comer mejor, hice corvina, como a ti te gusta tanto
- Si, está rica, pero igual se te pasaron unas espinas, ¿fuiste a pagar las cuentas?,
- Si todas, había una tremenda fila, así que me demore mucho, llegue apuradita a hacer el almuerzo, memos mal que dejé el aseo hecho antes de salir, mañana tengo que limpiar los vidrios que ya están todos manchados y después voy a tener que ir al colegio por que me citaron las dos profesoras, una a las 10:00 y la otra alas 11:00, de nuevo voy a andar corriendo.
- ¿y para qué?,
- Es qué me van a informar los progresos de los niños en el colegio, como para la última reunión, yo no pude ir porque estaba con el lumbago, por la fuerza mal que hice con el balón de gas.
- Ah, ya llévate esto no más, a hora voy a dormir, mañana me tengo que levantar temprano.
- Si, pero no te preocupes, tu sabes que yo siempre te despierto con un cafecito, para que comiences bien el día.
- Ya buenas noches, acuéstate luego
- Primero voy a dejar la loza lavada, después me acuesto, que duermas bien.
¡Ya por fin! sigo con lo mío…
… que se respiraba. Estaban recién casados y el lugar escogido para la luna de miel era perfecto, tranquilo y encantador, no dejaban de abrazarse, acariciarse, besarse, dieron un largo paseo por ese bosque de ensueño, regresaron a la cabaña al atardecer, se sentían tan felices. El lugar era acogedor, estaba provisto de todo lo necesario, se tomaron un trago, comieron algún picadillo y se fueron a la cama, regalonearon aún más, Javier hizo un suave masaje a su amada y ella se lo retribuyó con sensuales caricias, hicieron el amor y se durmieron entrelazados soñando con el futuro, y con esta nueva vida que comenzaban, tendrían niños, una casa grande y un perro…
¡Hay! Se me había olvidado el pobre perro, -Cachupín acá tienes tu comida, lindo perrito, ¡ya!, ¡ya!, deja de lamerme la mano, ya pues no me ensucies la ropa, ya, yo te hago cariñito, si, eso es lo que quieres cierto, que te hagan cariñito, ven deja abrazarte Cachupín, ya pues deja de saltar tanto, cuidado con tu cola, si, yo también te quiero.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Reunión Círculo Literario
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