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martes, 6 de enero de 2009

El gusano


Recibimos noticias de un libro de Pablo Delgado. Publicamos el prólogo y un fragmento de la obra.

Pablo Delgado, sin editar, no antologado en la historia de la poesía chilena y lejos de ser un poeta maldito, ni siquiera seguidor de Parra, nos frunce su seño para presentar ahora Gusano de Tierra, texto que merodea embates de pocas páginas, que como autor considera su nacer en el ámbito de la escritura. Su trajinar lo hace partícipe de algunos premios y otras menciones a nivel regional. Creador, parte del grupo La Mancha, edita y escribe periódicamente su editorial. Consignado en algunos Blogs con crónicas de fuste, y mencionado en otros sitios donde germinan proclives autores.
Nacido en Viña del Mar, inicia su gesta hacia la poesía editando textos, plaqués, y cuadernillos para otros autores. Hoy, consagra en esta edición su ya tan hematomatizado discurso poético convertido en este libro.
GUSANO DE TIERRA
Decepcioné al gusano:
Lo que ella hizo, lo que ella habló eso es verdad.
Porque no soy verdad yo, ni es verdad ella ni eres verdad tú.
Alguien que va a ser dice algo que no es.
Todas las bocas son necias; todas las palabras, necesarias.
De VENUS EN EL PUDRIDERO
Eduardo Anguita
Yo, pobre gusano de tierra.
A menudo
y sin reconocer las hojas
espero
que la gracia sea sobre nosotros,
que somos tan solos cada mañana.
Que infundimos el temor a tu raíz
de tanto
quedarnos en ella.
Al fin, rehaciendo tu historia de húmeda
perseverancia. Me detengo, doy vuelta la tierra
casi con la certeza de que la luz me atraviesa los
ojos. Y sigo allí, plantado como tú, creciendo
apestado a musgo, contemplando la espesura
que ha dejado tu polen.
Que al rigor de esa posición
y temblando los tallos
surges como otras cosas que disueltas caen
y se recogen.
Cuando he concebido entre nosotros
decretos de afán, para unirnos
en nuestro breve espacio.
Ya consagrado a esta faena. Donde se abren los
témpanos y lejos de las luces, me fui en vértigo
con la roca.
Allí, centrando el paisaje, ensordecí mis ojos
reptando el costado de la piedra.
Crezco con la certeza de tu olor hacia las galerías
fecundadas. Me detengo en la dureza de la
piedra, recorro tus tallos; esa longitud de temblor
y frío buscando la bruma del jardín entre tus
pétalos.
Por los brotes
y trozándola quebrada,
sin que nada fuese playa
o bruma bajo donde tender la baba.
Posados y babeando
el anillo húmedo del roce.
volteamos la sombra
en clave dejada por el árbol.
Ahí estaré
nuevamente con mis visiones,
amortiguada luz que retrocede.
Que trepa
que ocupa lugar frente a mis ojos
violetas de tanto pasado
de pálidos escombros.
Serpenteo como el gusano, el cual por
resignación, por simple hecho impostergable
acude hoy por hoy al lugar donde te he conocido.
Ceñido a la sombra delos tallos
y secos ya como paja,
olfateo la fruta.
El hueco de las pepas busco,
el vacío puro de tu pulpa
donde aguardar mi lengua.
(Fragmento del libro GUSANO DE TIERRA).

1 comentario:

Manchados dijo...

Gracias Laura por la publicación. Eso de los espacios... yo también sufro mucho con eso. A veces resulta, a veces no.
Bueno, sigue en pie la invitación para ti en cuanto a un texto para la revista trece.
Te espero...

Un abrazo.

Amanda