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jueves, 26 de marzo de 2009

LLOVIÉNDONOS / Amanda Espejo





LLOVIÉNDONOS


Podría ser... lluvia
intempestiva, caprichosa,
de aquella que no pide venia
para imponer su presencia.
Y así, a mi completo antojo
lloverme sobre ti (en silencio),
con el anonimato gratuito
que dan las multitudes.
¿Quién puede sentir mi llanto
entre millares de gotas?
Nadie. Nadie que no seas tú.

Tú, que conoces mi canto de agua.
Tú, que apaciguas las tormentas
aún, las que no habitan en lo alto.
Tú, que percibes lo intangible,
lo que no lucra de palabras:
los continuos aullidos del alma
que elévanse hacia los cielos
en busca de... nada, NADA.
No existe alivio ni otro destino,
sólo ciclos eternos
refinadas formas de dolor.
Y me lloro de nuevo
esta vez, de un modo inverso:
desde afuera hacia el centro
con la esperanza incierta de...
tal vez... lavarme de todo sufrir,
de toda nostalgia y todo sentir,
de toda certeza que no seas tú.
Y entonces, (por reflejo),
quiero encontrarme en tus ojos
para llorarme por fuera y por dentro.
Porque, este es mi sino:
no más que una mujer de agua,
sin más vida que el leve tiempo
en que escurre por tu cuerpo,
sin más anhelo ni desvelo
que un día (o quizás noche), tú...
también te mires en mis ojos
y entonces, (por reflejo),
te llores tú junto conmigo,
empapados hasta los huesos
abiertos, deshechos y rehechos,
entre esta humedad pegajosa,
doliente, cálida, fresca y gozosa
que resulta del lloverse juntos,
del regocijarse juntos
ante el descubrimiento de amar.



Amanda Espejo

Grupo La Mancha

Pintura: NADADORA, de Concepción Balmes.

2 comentarios:

§♫*€lisa*♫§ dijo...

basta una gota ...para abrir todo caudal

y tú tienes esa gota
que se desliza y llueve versos profusos

Un abracito para amanda
y nos leemos y vemos el sábado:)

muakis

Laura dijo...

Gracias por el hermoso poema