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sábado, 12 de junio de 2010

POEMAS DE JULIO SOTOMAYOR






AVENTURERO

Yo, que exploré cada rincón de la montaña (San Cristóbal)
afrontando ignorados e indescriptibles peligros
venciendo mi temor al viento,
que me acosaba en medio del bosque
con su rugido de espanto
y logré la hazaña de conquistar el castillo.

Atravesé la frontera prohibida y burlé al enemigo
cruzando ríos plagados de víboras,
ocultándome en oscuras cavernas, refugio de cuatreros.

Allí descubrí la vertiente donde bebí el agua más pura
y bañé con ella mi cuerpo desnudo;
tirado en la hierba me dejaba envolver por su perfume
mientras el sol secaba mi piel.

Yo, que fui estrella de La Roma allá en las canchas de Barrancas,
donde cada mañana de domingo aplaudían mis goles.
Obligué al trompo colérico a bailar un suave vals
y me convertí en artista diseñando volantines
para lanzarlos a lo alto y llenar su cielo de estrellas.

Por los años sesenta atravesaba Santiago
con mi decena de años a ganar el sustento
y comprar mis cigarros.
Tahúr entre peligrosos apostadores,
tramposos y violentos en la agencia de carreras.

Yo, fui aquel infantil y osado aventurero que, sin embargo,
jamás se atrevió a confesar cuanto la quería.

YESTERDAY

El tiempo, nuestra única riqueza,
gastamos en charlas inagotables
elaborando utopías.

En aquellos encuentros
organizados por la lluvia,
donde las manos amigas no temían tocarse
y el frío era una excusa para abrazarnos.

Entonando sueños que pretendían
cambiar fusiles por flores,
alrededor del fuego, con una guitarra,
un mensaje lanzado al mar.

Consignas levantaron el vuelo,
desde los muros de las ciudades
llevando un himno de amor,
pintando un futuro de paz.

De nuestros bolsillos rotos
se cayeron los sueños,
se perdieron entre divisas,
les marchitó el petróleo.

(El mundo no es una tribu
ni el hambre es un recuerdo)

CARIÑO

Aunque no seas esa utopía
que ha elaborado mi manera de soñar,
mi mala costumbre de buscar los ideales
y por más que acomode tu pelo,
cambie el color de tus trajes
no llegues a asemejarte a la exacta.

A medida que se suceden
esas noches de horas mezquinas,
y la mañana me sorprende acariciando tus pechos
observando como tus labios dibujan mi nombre
que repites a ritmo de gotera.
El halago que recitan tus palabras,
tu cara de mujer feliz, me conquistan.

Tal vez no seas la mujer soñada
o eres más que eso y no me percato.
Aún así, si encontrara la exacta,
jamás te borrará mi memoria
pues contigo, cariño,
he vuelto a tener buenos momentos,
y los guardo,
para mañana disfrutar los recuerdos.

1 comentario:

Amanda dijo...

Interesante los poemas de Julio...y también que estén apareciendo integrantes nuevos en este sitio.
Felicitaciones Laura, y saludos a todos los maipucinos.